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Convocados por Internet

Seattle, 1999: primer movimiento masivo de personas convocado por Internet y que consigue reunir a cientos de personas para protestar contra las medidas de la Organización Mundial del Comercio. A partir de este acontecimiento, Internet se convirtió en el signo más latente del desarrollo tecnológico de los últimos años, ya que dicho movimiento fue convocado, precisamente, mediante la red. Después de aquello y, aunque el movimiento no resultó todo lo satisfactorio que se hubiese deseado, lo cierto es que muchos han sido los movimientos sociales convocados por Internet.

Nadie pone en tela de juicio el valor de las nuevas tecnologías, en general, y de Internet, en particular, a la hora de convocar a centenares de personas a favor o en contra de una causa. Debe ser ese sentimiento de masificación, de globalización disfrazada que nos hace sentirnos más fuertes cuando sabemos que otras personas en cualquier parte del mundo defienden los mismos derechos por los que, individualmente, nosotros luchamos.

Esto mismo debieron pensar los responsables de Greenpeace cuando lanzaron un anuncio protagonizado por la actriz argentina Natalia Oreiro en el que se proclamaba la lucha contra la caza masiva de ballenas. El anuncio se distribuyó únicamente por Internet y sus visitas aumentaron vertiginosamente los días antes de la manifestación. Así, aunque no fueron tantos los manifestantes como los espectadores del anuncio, la Marcha Azul cumplió las expectativas de Greenpeace.

Con el fin de ganar adeptos, en el video Greenpeace daba  fechas y lugares exactos para manifestarse en contra de la Comisión Ballenera que decidía sobre la vida o la muerte de miles de ballenas. Por otro lado, propuso una medida alternativa más sencilla para unirse al movimiento sin necesidad de tener que movilizarse hasta Buenos Aires. Esta innovación consistía en poder defender estas ideas llevando puesta una camiseta azul el 27 de Mayo de 2007, sin importar el lugar en el que nos encontrásemos.

Con estas medidas innovadoras, Greenpeace pudo lograr una movilización sin precedentes, ya que no sólo protestaban contra la lucha de ballenas quienes estaban presentes en la manifestación ante la Comisión Ballenera, sino que miles de “manifestantes” con  camisetas azules aportaban su granito de arena sin la necesidad de estar manifestándose en masa.

Después de noticias como esta es aún más improbable que alguien se atreva a poner en tela de juicio el poder de Internet en la Sociedad de la Información en la que vivimos. Hace un tiempo, los movimientos sociales debían resguardarse de la Autoridad e, incluso, reducir al mínimo exponente sus aspiraciones. Hoy en día, Internet ha conseguido sacar a la luz muchos de estos movimientos.  Gracias a la libertad que la red nos ofrece, nadie puede impedir que se convoquen manifestaciones que buscan defender unos principios básicos.

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¡Mamá, quiero ser periodista! (aunque estemos en crisis)

 Ni uno, ni dos, ni tres. Ocho meses ha habido que esperar para que descienda el número de parados en España. Según los datos ofrecidos por la Administración y difundidos por  los medios de comunicación, el paro ha descendido en unas 24.000 personas durante el mes de Abril. Los expertos achacan este descenso del paro a la Semana Santa y a la llegada del buen tiempo, algo que no sería muy positivo si tenemos en cuenta que ambos factores crean puestos de trabajo de carácter temporal. De hecho, el último descenso del paro se dio en Julio de 2009, uno de los meses por excelencia de las vacaciones del verano. 

Como es lógico, los sectores más afectados por este aumento en los puestos de trabajo han sido la construcción y el sector turístico. Llegados a este punto, siempre me asalta la misma pregunta: ¿para cuándo una mejora en el ámbito periodístico o audiovisual? Quienes pensamos en un futuro formando parte de este “mundillo”, a menudo nos vemos desmotivados por datos que nos auguran una salida bastante oscura y, por lo tanto, un trabajo bastante escaso.

Hace años que el mundo periodístico está en crisis pero ¿qué se puede esperar de un país con una popular “prensa” del corazón?, ¿un lugar donde un periodista no necesita estar licenciado para ejercer esta profesión? Evidentemente, el periodismo ciudadano no es el movimiento que desprestigia este gremio, siempre que se realice con el fin de compartir con nuestros semejantes información relevante. Y, por último, ¿qué se puede esperar de un lugar en el que nadie tiene pretensiones de cambiar esta situación?

Para bien o para mal, siempre nos quedará la libertad de expresión, los blogs y demás soportes para llevar a cabo la actividad que muchos deseamos realizar. No será porque no nos lo advirtieron; desde el preciso instante en el que decides que quieres tener un futuro como periodista, los números sobre el paro, los sueldos bajos, la sobreexplotación de los becarios y un largo etcétera se cargan en tu espalda. Y no pasarán uno, ni dos, ni tres…Esperemos que en unos cinco años hayamos salido de esta crisis periodística.

Polémica disfrazada: arma política.

A propósito de la admisión por parte del Parlamento catalán de una iniciativa popular a favor de prohibir las corridas de toros, se ha reabierto una vieja polémica. Cada Comunidad Autónoma ha ido reafirmando su postura; bien a favor o en contra del espectáculo taurino. Eso sí, atendiendo siempre a la orientación política de quienes las gobiernan.

La división de la población teniendo en cuenta  las diversas opiniones acerca de las corridas de toros no es tan simple como se supone. Hay quienes defienden acérrimamente la “Fiesta Nacional” por excelencia, argumentando que es ésta nuestra mejor carta de presentación ante el mundo. En la postura opuesta, encontramos a multitud de asociaciones antitaurinas que hablan de una tortura salvaje hacia los toros. Las divisiones continúan y nos topamos con  taurinos y antitaurinos convencidos a base de mítines políticos y titulares de periódico.

Es evidente que cada cual puede tener una posición determinada en un tema tan “nuestro” como las corridas de toros. A pesar de esto, no todos los españoles se engloban dentro de instituciones antitaurinas o defensoras del toreo y quienes se mostraban indiferentes han intentado ser movidos por la política hacia una u otra postura. Aunque, en ocasiones, la indiferencia pueda suponer una falta de iniciativa o personalidad, dudo de la autoridad que ejercen quienes nos gobiernan con el fin de posicionarnos

 No es muy halagüeño pensar que somos tan influenciables, tan moldeables en manos de los poderosos del país, quienes disfrazan un arma política fácilmente. Lo cierto es que la polémica en torno a las corridas de toros no se crea porque la sociedad española se divida, sino porque los políticos prometen a los medios de comunicación enfrentamientos encarnizados. Así, se quedan satisfechos y creen que están defendiendo y representando los intereses de cada uno de nosotros.

 

Enhorabuena, por un momento nos lo hemos creído. Muy buen disfraz.

¿Cuestión de tolerancia?

La Gran Vía madrileña cumple su centenario  en el momento en el que más personas de diversas nacionalidades caminan por sus vastas aceras. Mientras observaba este popular lugar tenía esto en cuenta y no pude evitar deternerme a leer el reportaje que publicó El País este viernes, 23 de Abril : http://pdf.elpais.com/archivo/pdf/20100423elpepi_34@41.pdf

Atocha, marzo 2010

El reportaje se centra en la polémica que se ha formado en los últimos años acerca de la utilización de ciertas prendas (hiyab, burka, etc.) por parte de las mujeres musulmanas. Dicho artículo pone en tela de juicio el significado de la prenda y la autora del mismo se debate entre la consideración de estas prendas como un signo de sumisión al hombre o como un signo de autoidentificación entre las musulmanas más jóvenes.

Las plataformas feministas tachan de aberrante el hecho de que las jóvenes acudan a los centros de enseñanza cubiertas con estas prendas. Además, consideran que en la mayoría de los casos se trata de una imposición masculina y no de una decisión de las jóvenes. En el lado opuesto se sitúan las jóvenes y los más altos cargos de la religión musulmana en nuestro país, quienes creen que Europa no tolera las costumbres propias de su religión.

Llegados a este punto, podríamos citar otros muchas cuestiones que surgen a raíz de confrontaciones entre cultura y religión. ¿Deben los inmigrantes adaptarse a la cultura propia de nuestro país? ¿Nuestra ideología prima por encima de la suya cuando llegan a España? ¿Aberración o falta de tolerancia?

Es díficil trazar una línea entre la tolerancia hacía las ideas de los demás y el respeto a los propios derechos humanos. En una sociedad occidental, los derechos humanos engloban el respeto a la ideología de los demás y, por lo tanto, las instituciones deberían luchar por acabar con la sumisión que supone para una mujer ir vestida como si fuese un espectro que nadie debe ver.

En ocasiones, el burka o el hiyab no sólo ciegan física y psicológicamente a quien lo lleva puesto, sino que parece provocar ceguera a quienes las observamos caminando por la Gran Vía y ni siquiera pensamos en el por qué de su indumentaria ni en cuántas mujeres alrededor del mundo están en la misma situación. Impedir la sumisión femenina cuando entran en Europa no es la solución. Probablemente, habría que suprimir esta discriminación allá donde nace, el lugar en el que parece que mueren los Derechos Humanos.